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Cómo lidiar con no ir al trabajo cuando estás enfermo

por Debra Auerbach



La época de gripe se adelantó este año y no parece que vaya a acabarse pronto. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention), hasta el 18 de enero ya eran 48 los estados que informaron sobre síntomas de gripe extendidos en sus zonas geográficas. Por lo tanto, incluso si tú no te enfermas es posible que alguien de tu entorno sí vaya a caer.

Esto es particularmente cierto en el ámbito de trabajo. Hay muchas posibilidades de que algún compañero de oficina vaya a trabajar a pesar de que no se siente bien. Una encuesta realizada por CareerBuilder en 2011 descubrió que un 72 por ciento de los trabajadores habitualmente va a trabajar estando enfermo. ¿El motivo? El factor culpa. Más de la mitad de esos empleados dijeron que les generaba culpa dar parte de enfermos.

Trabajar desde casa o no trabajar en absoluto
Aunque te ponga nervioso perder un día de trabajo, quédate igual en casa, especialmente si tienes fiebre o crees que puedes contagiar a alguien. Si tienes las fuerzas para trabajar pero te preocupa infectar a otros, ten en cuenta que puedes hacer algunas cosas desde tu casa. La mayoría de los jefes son flexibles ya que, hoy en día, los empleados logran hacer casi la misma cantidad de cosas en casa que en la oficina. Si tienes una laptop, conexión a Internet y un teléfono, deberías poder tachar la mayoría de las cosas de tu lista de tareas pendientes o al menos mantenerte al día con los correos electrónicos.

En caso de que comiences a sentir que te estás enfermando, deberías alejarte un rato de la computadora y descansar para poder recuperarte. No va ayudar a nadie que sigas trabajando enfermo, sólo conseguirás enfermarte aún más. Un artículo de WebMD da a conocer algunos factores a tener en cuenta a la hora de decidir si estás demasiado enfermo para ir a trabajar, por ejemplo si realmente puedes cumplir bien con tus tareas y si hay ciertos tipos de medicamentos que limitan tu capacidad de trabajo.

"La calidad de trabajo se puede resentir si el empleado no se siente bien; muchas veces es mejor tomarse un día más para terminar una tarea correctamente que hacerlo con prisa y tener un mal rendimiento", dice Peter Handal, CEO de la empresa internacional de capacitación y soluciones Dale Carnegie Training. "Si un empleado sabe que la calidad de su trabajo va a empeorar porque está enfermo, es mejor para todas las partes involucradas que de parte de enfermo".

Manejar la carga de trabajo
Dejar de ir al trabajo puede parecer más fácil de lo que realmente es, pero si planificas con tiempo, confías en tus compañeros y te relajas, conseguirás hacerlo. Handal ofrece aquí una serie de consejos acerca de cómo asegurarte de que las necesidades de tus colegas y tus clientes estén satisfechas mientras tú te quedas en casa y te recuperas:

- No lo pospongas: si sientes que te estás enfermando, da el parte de enfermo lo antes que puedas- la noche antes de ser posible. Ajústate a los procedimientos de la empresa para pedir el día- ya sea llamar a recursos humanos o a tu supervisor inmediato. Avísales tanto por correo electrónico como por teléfono para asegurarte de que recibieron el mensaje a tiempo.

- Ofrece llamar por teléfono si hay una reunión importante: los trabajadores suelen pensar que como sus responsabilidades y obligaciones son tan importantes, ellos no tienen derecho a a un merecido y necesario descanso. Las reuniones con clientes o ciertas citas claves se planifican con mucha anterioridad y aveces hay motivos legítimos para que un empleado intente ir a la oficina a pesar de que se está enfermando: sin embargo, si la enfermedad que tiene es contagiosa, puede que no valga la pena. Participar de una reunión estando enfermo puede hacer que baje tu productividad y que quizás generes más problemas que soluciones. En cambio, si crees que no puedes faltar a una reunión importante, ofrece participar por teléfono.    

- Mantente en contacto: si te preocupa no llegar a las entregas o que las pilas de trabajo pendiente te aplasten cuando regreses, adelántate. Avisale a tu equipo cada día que no podrás ir y hazles saber cuál es tu lista de tareas urgentes. Si hay algo que necesita atención inmediata, este tipo de comunicación preventiva probablemente permita que lo delegues y logren completarlo de forma rápida. Recuerda- es obligación del empleado que está enfermo asegurarse de que sus tareas y responsabilidades cotidianas se hagan cuando da parte de enfermo. No es responsabilidad del jefe delegar esas tareas ni tampoco responsabilidad de un compañero descubrir cuáles eran justo el día en que el otro empleado está ausente.

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